Otolitos, la caja negra de los peces

Otolitos, la caja negra de los peces

Esta estructura interna de los peces resulta fundamental para determinar la edad y crecimiento de los ejemplares, pero también puede aportar datos sobre cambio de hábitat, patrones migratorios e identificación de stocks.

P1000044Una de las principales actividades del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) es evaluar el estado de los recursos de nuestro mar. Para ello, se utilizan modelos matemáticos que requieren un amplio espectro de información, entre las que figura la edad de los ejemplares de cada especie. En este aspecto, se destaca el análisis de los otolitos (piedras del oído), una organela interna de los peces de mucha utilidad para determinar en qué etapa de vida se encuentran y que provee una gran cantidad de datos de suma importancia. Integrantes del Gabinete de Determinación de Edades de Organismos Marinos son quienes llevan adelante esta actividad.

Los otolitos son estructuras de carbonato de calcio que a lo largo del tiempo se depositan sobre una matriz de proteínas, alojados en el oído interno de los peces y que cumplen funciones estato-acústica, es decir, relacionadas al equilibrio y la audición. Como se encuentran presentes en el estado embrionario, crecen y se desarrollan de manera conjunta con los ejemplares, circunstancia que los transforma en un elemento que contiene información sobre eventos pasados de los individuos.

Los depósitos de carbonato de calcio se acumulan de manera periódica, formando una serie de incrementos de apariencia concéntrica que representan cada estación de crecimiento de los peces (un año de vida). Así, se puede trazar una representación similar a la determinación de edades de los árboles, que cuando se realiza un corte trasversal en el tronco se observa una serie de anillos que establecen el paso del tiempo.

Luego de su extracción, los otolitos deben ser procesados para realizar la determinación de edades. El procesamiento varía de acuerdo a la especie sobre las que se trabaja y consiste en efectuar cortes transversales o longitudinales, o someterlos a un procedimiento de tostado para facilitar la visualización por contraste.

El conteo de los anillos se lleva adelante por medio de una lupa binocular. Aquí resulta de mucha importancia establecer el patrón anual de depósito de cada especie, esto es, conocer cuáles son los anillos anuales de los otolitos. Es que existen otras marcas que no corresponden a un período de crecimiento y pueden deberse, por ejemplo, a eventos fisiológicos relacionados con la reproducción, entre tantos otros.

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La información obtenida del análisis de otolitos se utiliza para confeccionar modelos matemáticos que incluyen las variables talla-edad y que resultan útiles para la evaluación pesquera. Así, es necesario determinar cada año las edades de las especies de importancia comercial, ya que el crecimiento de los peces suele variar debido a condiciones ambientales. Por ejemplo, si un año se capturaron ejemplares de 40 cm de talla y tres años de edad de una especie, y al año siguiente la edad es de dos años para la misma talla, se concluye que el crecimiento de los ejemplares aumentó el último año. Los individuos alcanzaron la misma talla en un año menos de vida.

Un amplio abanico de información

Además de ser útil para determinar las edades de los peces, la lectura de otolitos provee un sinnúmero de datos valiosos para los científicos, incluyendo las variaciones entre stocks (población económicamente explotable) de una misma especie o del ambiente al cual estuvieron sometidos.

Incluso, se puede detectar patrones migratorios y cambios de hábitat de los peces. La transición de las larvas de ciertas especies de una vida pelágica (de superficie) a una demersal (de fondo) suele quedar registrada en los otolitos.

Además, entre tantos otros datos que se obtienen, el análisis de la composición química de los otolitos resulta útil para discriminar entre distintos grupos poblacionales de peces.