Dr Ernesto Christiansen: Recuerdo de un Maestro

Dr Ernesto Christiansen: Recuerdo de un Maestro

(Escrito por Dr. Gustavo J. Macchi ).- A Ernesto lo conocí allá por el año 1985, cuando estaba buscando director para mi tesis de licenciatura. En esa época solíamos transitar los pasillos del viejo INIDEP después de cursar alguna materia, viendo que posibilidad había de realizar el seminario en algún laboratorio.

Christiansen y equipo

Alguien, a quien no recuerdo en este momento, me había sugerido a Ernesto como posible director, así que decido arreglar un encuentro con él para conversar sobre el tema. En esa primera cita me invita a pasar al pequeño laboratorio de Histología, donde dos cosas me llamaron mucho la atención. Una en realidad fue una circunstancia particular, dado que al llegar al laboratorio, Ernesto estaba inmerso en un diálogo apasionado con otra persona de  guardapolvo blanco que fumaba en pipa, después supe que se trataba de Pipo Introzzi, hablando sobre mitología y la importancia de los símbolos y arquetipos en el concepto de inconsciente colectivo de Carl Jung. El otro aspecto curioso fue su colección de latas de cerveza en el estante que estaba sobre uno de los microscopios del laboratorio. Estos hechos, y obviamente la conversación posterior con Ernesto, me llevaron a decidirme sobre el lugar de trabajo para mi futura tesis.

Ernesto fue un hombre único en muchos aspectos, le apasionaban los misterios de la vida, pero no solo desde el punto de vista científico, sino también en el plano filosófico y metafísico. Siempre busco conjugar y complementar el pensamiento racionalista con una visión poética de la vida, más asociada con el arte y los sentimientos. Todo su pensamiento giraba en torno a esa dualidad, lo cual daba sin duda un mayor significado a sus investigaciones, que transcendían el plano científico tradicional. Hay que decir que este pensamiento era una constante permanente en su vida en todo momento, lo cual hace a los verdaderos científicos.

Dr. Christiansen

Pero más allá de sus logros académicos en la profesión, que fueron muchos y que influenciaron a varias generaciones de biólogos, Ernesto va a ser recordado principalmente por ser un hombre humilde, despojado de cualquier forma de egoísmo, lo cual suele ser bastante poco común en el ambiente científico. Nunca le preocupó figurar en alguna publicación o ser mencionado en algún foro de investigación, aún habiendo sido el responsable principal de algún trabajo, o el artífice de alguna idea o hipótesis de investigación. A él le apasionaba trabajar con el micrótomo, como un artesano, maravillarse mirando algún preparado al microscópico y compartir humildemente  su pensamiento y sus ideas con los demás.

Ernesto era un hombre sumamente estudioso y curioso, lo cual es poco común en estos días, había leído a los grandes autores, le interesaba la filosofía, la literatura, la psicología, la metafísica, el arte (amaba el cine), la religión y, obviamente, la ciencia. Sin embargo, hablando con él, jamás uno podía sentir algún atisbo de soberbia, dialogaba con la misma pasión e interés con cualquier persona dispuesta a compartir una conversación.

Ernesto fue un humanista y un apasionado de la vida hasta el último momento, aún sabiendo la cercanía de su final. En la última conversación que mantuvimos, no le preocupaba la debilidad de su cuerpo o el temor a lo inevitable, habló sobre la fertilidad del mar con el mismo entusiasmo que tenía el primer día que lo conocí, cuando me hablaba sobre los ciclos naturales y sobre la humildad de las células que se sacrificaban para que otras pudieran continuar con la vida. Esa integridad la tuvo hasta en sus últimas palabras en el hospital, cuando en un breve instante de conciencia pudo dialogar con uno de sus hijos, y recordar esos versos de Machado que hablan sobre la belleza de las cosas simples: “yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón”.

Qué gran hombre  fue Ernesto Christiansen!

Gracias Maestro por la enseñanza que nos brindaste  en todos estos años.

Vamos a extrañar tus charlas, tus consejos y tu sabiduría, pero siempre vas a estar en nuestros corazones, en particular cada vez que alcemos un vaso de cerveza para brindar en tu nombre.

Un discípulo y un amigo.

(Dr. Gustavo Macchi – Investigador CONICET (IIMyC)- Gabinete Ecología Reproductiva de Organismos Marinos- INIDEP).